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jueves 17 de marzo de 2011
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jueves 10 de marzo de 2011
CAZA DE JABALI AL ACECHO
CAZA DEL JABALÍ AL ACECHO.
De las diferentes modalidades para la caza del jabalí que existen, todas poseen particularidades que les otorgan un marcado estilo propio y que las hace únicas. Texto: Daniel Stilmann.
La selección de la técnica depende del tipo de terreno, la cantidad de cazadores, la participación de perros, las leyes del país y las preferencias personales del cazador.
Un animal como éste no llega a grande por descuidado. Cuando la cacería es uno a uno, las mejores chances para abatirlo las otorgará un buen aguardo, montado como corresponde.
Dejaremos aquí de lado las técnicas de caza corporativas tales como las batidas y aquellas en las que se emplean perros de rastro y agarre y concentrémonos en los lances en las cuales el cazador enfrenta a solas a su presa.
El acecho, aguardo o emboscada, la más común de las técnicas requiere paciencia, resistencia a las inclemencias climáticas y, por sobre todas las cosas, no es para personalidades ansiosas.
La caza con perros y cuchillo o con armas de fuego exige coraje, habilidad en el manejo del cuchillo y un buen estado físico, además de tener sólidas nociones de equitación en los casos en que se emplea caballería, mientras que el rececho, la forma menos común de cazar suidos, demanda astucia, conocimiento y persistencia. A pesar de sus diferencias todas ellas poseen algo en común; son apasionantes.
El acecho, el tópico que nos preocupa hoy, consiste en algo más que apostarse en el primer lugar de nuestro agrado, esperando que la suerte nos regale un padrillo de aquellos. Aguardar exige del cazador saber como, cuando y dónde apostarse, y en particular como sobrevivir las condiciones del aguardo, que puede ser prolongado, en ocasiones bajo condiciones climáticas adversas.
No cualquier lugar es bueno para armar un apostadero. Hacerlo, por simple que parezca, tiene sus secretos. No menos importante es el poseer una noción cabal de cuando y hasta cuando apostarse. A esto se le suma el hecho de que el jabalí es capaz de desplegar una asombrosa cantidad de trucos para evitar caer en una emboscada, trucos y mañas que el cazador debe conocer para poder anticipar sus movimientos y evitar el esquinazo.
USANZAS Y MODALES DEL JABALÍ.
Comencemos analizando el comportamiento de nuestro invitado de honor, el jabalí, responsable por más de una noche de frío y ansiedad en tierras inhospitas.
Basados en su comportamiento, intentaremos diseñar una estrategia de caza coherente.
Clásico cebadero montado con maíz sobre una pequeña charca. El apostadero sobre uno de los árboles en el fondo es apenas perceptible.
Sus scrofa, jabalí, macareno, guarro, puerco, jabalín o simplemente chancho, como se lo conoce en distintas latitudes, es un animal lleno de virtudes. Entre las más notorias tenemos las siguientes; taimado, rencoroso, paciente, audaz, ágil, tozudo, inteligente, valiente y desconfiado, pero por sobre todas las cosas, con un olfato y oído como para hacer palidecer los nuestros. De lo único que carece es de una visión nocturna de águila, pero se supone que la diurna no es tan mala como se suele decir.
Su hábitat preferido es el de los montes bajos, de hojas caducas, achaparrados y sucios por debajo. En este lugar el jabalí es rey, pero no desprecia otras áreas inaccesibles y de poca o ninguna densidad humana como los bajíos y cangrejales, donde se alimenta de bulbos de plantas acuáticas, crustáceos y peces.
En este tipo de territorios encuentra protección durante el día, al igual que comida. Si dentro del monte existen fuentes de agua es probable que el animal nunca abandone el lugar. Si lo hace será de noche, y sólo por motivos valederos para él como comer, beber, asearse en un revolcadero ó por la presencia de una hembra en celo. Estos dos datos deben de ser tenidos muy en cuenta, ya que forman los pilares de la estrategia de la caza de acecho.
El peso del jabalí en Argentina no supera los 120 kilogramos, que es el peso máximo de sus antecesores españoles, de dónde deriva. El peso promedio de un macho puro y bien desarrollado ronda los 90 kilogramos. Cuando el limite superior es excedido significa que probablemente no estamos en presencia de un animal puro, si no de un mestizo producto de la cruza con cerdo domestico, lo cual ocurre con frecuencia, y que se conocen con el nombre de Sus Scrofa Domestica.
Estos animales son comunes en el área de la costa bonaerense de la Bahía de San Borombón, por lo que se los denomina chanchos costeros, y tambien en la zona de Gualeguaychu, Entre Ríos, pero se los puede hallar en casi todo el territorio argentino y han sido reportados ya hasta el otro lado de la frontera con Brasil.
Suelen alcanzar verdaderos records de peso y tamaño de defensas, superando los doscientos kilogramos, pero es casualmente ese peso, y los colores anormales de su pelaje, que puede presentarse hasta con manchas, lo que delata su origen mestizo.
HÁBITOS DE ALIMENTACIÓN.
El jabalí es un verdadero omnívoro capaz de ingerir raíces, bulbos, frutas de cualquier tipo, granos de trigo, maíz, cebada y avena, hortalizas y otros animales, vivos o muertos, incluyendo insectos, víboras, peces y crustáceos.
Esto debe de ser tenido en cuenta en todo momento, ya que todos aquellos lugares donde se encuentren estos potenciales alimentos son aptos para montar un acecho.
Apostadero aéreo rústico apto para cérvidos y suidos. Las paredes laterales son importantes para ofrecer alguna seguridad al cazador, y para minimizar sus movimientos.
La evolución del color de pelambre del jabalí es la siguiente. Hasta los seis meses de edad presentan un color rojizo a rayas blancas, color del cual deriva el nombre de rayones. Luego sus cerdas se van tornando rojizas, y al año pasan a ser lo que se conoce como bermejos. De allí en mas su pelambre comienza a tornarse mas obscura hasta alcanzar su color definitivo que puede ser negro, marrón obscuro, gris con la punta de las cerdas mas claras o de una tonalidad color canela. En todos los casos las cerdas del lomo son mas obscuras que las del resto del cuerpo.
El diseño anatómico del jabalí le da la apariencia de un robusto cilindro de punta cónica montado sobre cuatro fuertes y cortas patas, con un poderoso tren delantero y anchos hombros, rematado por una aguda jeta. Todo el conjunto se halla recubierto de una piel gruesa y resistente en comparación al tamaño y peso del animal.
La mayoría de los cazadores tiende a pensar que el jabalí presenta una resistencia anormal al impacto, lo cual es un error. Sí bien los machos presentan un engrosamiento de la piel en la zona pectoral, del cuello y de los hombros, el mismo es incapaz de oponer una resistencia coherente a cualquier proyectil moderno. El jabalí esta considerado desde el punto de la caza mayor como un miembro mas del grupo de los animales de piel blanda y no peligrosos.
Si bien este adefesio de la naturaleza nunca ganará premio alguno en concursos de belleza, su extravagante diseño es muy conveniente para lograr un desplazamiento rápido dentro de lugares sucios. Cuando es necesario cubrir terreno sucio rápidamente, el jabalí simplemente busca los matorrales más densos y si es posible con espinas, apunta hacia delante y horada una túnel, dejando atrás, cansado y malherido, a cualquier perseguidor, ventaja que emplea sabiamente buscando las zonas más impenetrables para residir. Por ello, y porque rara vez se deja ver durante el día, intentar atraparlo al rececho, o de a pié y sin perros en estos lugares tiene un destino incierto, por no decir que es una pérdida de tiempo.
El jabalí tiende a desplazarse siempre bajo cobertura y con las sombras. Su estrategia consiste en moverse despacio, utilizando en todo momento el viento para detectar el peligro, y con su oído funcionando en el máximo grado de alerta. En estos dos sentidos esta basado su sistema de detección del peligro, ya que si bien su visión diurna no es mala, la nocturna deja mucho que desear.
Siempre se dijo que los suidos poseen una mala visión. Ultimamente se ha cuestionando esta idea, y se piensa que la visión diurna de estos animales puede ser similar a la del humano.
Esta estrategia de detección del peligro y evasión, si bien altamente efectiva, presenta puntos vulnerables; el hambre y/ó el deseo sexual, y el hecho de que el jabalí depende de la emisión de olores ó sonidos por parte de sus enemigos para poder detectarlos. Y estas fisuras son las que se pueden aprovechar a favor. Pero para ello es preciso poder atraerlo hacia un lugar abierto utilizando algún señuelo, donde la ventaja visual esté de lado del cazador, apostándose fuera del alcance de su olfato y oído.
10 CONSEJOS PARA EL CAZADOR DE CONEJO
10 consejos para cazar conejos en verano
En muchas áreas de caza se ha constatado en los últimos meses un aumento notable en las poblaciones de conejos, con una extraordinaria capacidad repobladora en zonas concretas, caso del sur de Córdoba, donde los daños a la agricultura son muy importantes, y donde este año se ha acusado en gran medida en los viñedos. Como ahora estamos en periodo hábil para cazar conejos, en esta temporada conejera de verano cada vez más habitual y extendida, no está de más pensar en algunos consejos para poder sacar un partido, suficiente a cada una de nuestras salidas al campo, con la escopeta y cartuchos suaves.
¡Al campo!, por fin llegó la fecha esperada para poder salir a vivir las primeras jornadas de caza de esta nueva temporada, y lo vamos a hacer con los conejos, en unos lances vibrantes, siempre inesperados, vibrantes, atractivos y muy dados al disfrute visual por el entorno en el que vamos a cazar, y por hacerlo habitualmente en las horas menos calurosas del día.Y por supuesto, la caza de conejos en verano con nuestros canes, donde excelentes perros de muestra van a dejar claro que tirar media docena de conejos a perro puesto es un verdadero lujo. Aquí van, pues, diez consejos, para cazar mejor en estas próximas salidas.
1. ¿Cuántos? Los que el campo diga
Muchos aficionados piensan que la temporada de caza en verano, o de desconeje como se conoce popularmente en muchas zonas, supone lograr grandes perchas a costa de los conejos nuevos y poco castigados por perros y cazadores, que suelen salir fácilmente de cara a un disparo productivo.2. Cazar despacio siempre atentos
Gran error caminar, paseando por el campo, pensando que el conejo va a salir siempre pisado, en la mata mejor orientada, y ante un claro cómodo para el disparo. O cazamos, o paseamos, pero no siempre estas dos opciones se llevan bien cuando lo que buscamos es llevar unos conejos a la percha.3. Dominar el tiradero
En línea con los comentarios anteriores, hay que insistir en que no hay que decantarse por pasear, por visitar zonas «bonitas» y esperar a que un conejo salte cerca. Podemos dar un paso más, y analizar rápida pero efectivamente un paraje determinado antes de entrar a cazarlo, pues en esta caza es fundamental «ver» el cazadero, y acertar con los disparos. Por ello hay que buscar zonas desde donde controlemos a los conejos que se mueven por lo más bajo, o a los que despacio se van escurriendo hacia arriba, pues las matas a veces nos dejan ver de arriba hacia abajo, pero resultan más problemáticas si vamos cazando por abajo en una zona de ladera o alguna pendiente.4. Tirar a buena distancia
En la temporada de caza de conejos en verano casi todos solemos tirar precipitados y dominando poco las distancias en las primeras jornadas. Y eso quienes cazan varios días, porque quienes a lo sumo salen a cazar en un par de ocasiones en estas fechas —cacerías contratadas—, no llegan a coger bien la distancia ni el ritmo de tiro que esta pieza exige. Nunca nos precipitemos. Raro es que estemos cazando en una zona tan enmarañada como para tener que tirar súper rápido: encarar mal y aculatar inadecuadamente hace que fallemos «inexplicablemente» y esto redunda en los siguientes lances, fallando mucho más de lo normal.Los conejos que se nos arranquen a media distancia dan un momento para encarar y enfilar bien la pieza. Lo demás es adelantar lo justo, poco, pues no suelen ir muy rápidos, y disparar. Así que nada de tirar con la cara levantada ni tres disparos en ráfaga sin sentido. Un disparo bien realizado es un conejo abatido, y tenemos tiempo sobrado casi siempre.
5. ¿Seleccionar el conejo?
Deberíamos hacerlo siempre, y ello por varios motivos; veamos, si cazamos para evitar mayores daños a la agricultura, mejor abatir los conejos adultos que los gazapos, ¿no? A la vez, si cazamos de forma lógica, con un cupo o con el criterio de que debemos dejar suficientes conejos en la zona para el resto de la temporada y para garantizar una buena densidad, ¿a qué viene abatir esos gazapos pequeños que a veces vemos en los cinturones o al vaciar el morral?Cazando al salto se aprecia perfectamente el tamaño de los conejos, cabe la salvedad de que tiremos en zonas muy cerradas de monte bajo y viendo al conejo cruzar entre las matas, sin ver su volumen real; pero quitando estos casos, en una parcela en el llano, o cazando en una ladera o en bancales, se ve claramente el conejo y su tamaño.
En una espera no hay nada más que decir, se sabe a la perfección a qué conejo debemos tirar. y de hecho, en más de un caso se mueven dos o tres juntos, y vemos cómo tienen diferente tamaño, debiendo apuntar siempre al más grande; recechando ocurre igual, si queremos no hay problema alguno a la hora de diferenciarlos.
6. Atentos a laderas y bancales
El monte depara más oportunidades de lo que muchos piensan, pues de forma a veces equivocada hay bastantes cazadores que cazan solamente el llano en estas fechas de verano, huyendo del monte por dos motivos: por la dificultad del disparo con las matas, y porque hay que estar subiendo y bajando...El monte bajo, la falda de un cerro, la ladera de una sierra, ir repasando la franja del monte que linda con los cultivos o con el llano, depara lances vibrantes y muy variados que a menudo nos pueblan la percha con cuatro o cinco conejos logrados a base de tesón y conocimiento del cazadero.
7. Cazando en la sombra
Esto suena a media mañana, a un calor espantoso y a unas ganas locas de beber agua fresca, ¿verdad? Pues no, a media mañana los buscaremos donde están encamados, no donde a nosotros nos gustaría refugiarnos...Entrando temprano por lugares donde hay majanos, hay que aprovechar cuando el sol no ha arrancado aún, pues luego será difícil encontrar conejos fuera. Es algo que también ocurre en las parcelas de olivares, ya que en cuanto el sol aprieta, se sube y las chicharras comienzan su concierto, los conejos reculan en los chuecos, y tiraremos pocos.
Por la tarde conviene repasar las zonas metidas en sombra que lindan con los cultivos, pues muchos conejos estarán sesteando cerca, y se comienzan a moverse para entrar a comer al rato, por lo que aprovecharemos más lances que en pleno monte. Igual ocurre con los arroyos, si podemos cazar en paralelo y amparados por una zona donde no destaquemos, tiraremos más conejos que si vamos a la vista de ellos.
8. El arroyo, en mano
Los arroyos y las linderas con tarayes y otros arbustos tienen siempre conejos, esto está claro, y basta recorrer de forma previa a la apertura de la temporada las zonas aledañas, sobre todo si están sembradas, para percatarnos de la cantidad de daños que ocasionan los rabicortos por allí.No resulta conveniente ni prudente, cazar solo por un lateral del arroyo cuando no vemos la salida de los conejos hacia el otro lado, pero hay un pequeño truco que funciona bien, sobre todo a primera y a última hora del día: cazar retirados del arroyo, primero un lateral, más adelante el otro lado, de vuelta.
Para ello debemos cazar en primer lugar el lado que más facilidad tenga para albergar conejos fuera del cauce del arroyo, y avanzar nosotros lo más discretamente posible, para ver a los conejos que se arranquen hacia el arroyo, y a los que trastean en las inmediaciones disfrutando de la temperatura que no será elevada.
9. Un buen cartucho
Busquemos un buen cartucho, fiable, cómodo, práctico, suave, adaptado a las condiciones generales de tiro que tengamos por término medio en nuestro coto y zona donde cazamos habitualmente. Hasta aquí las generalidades que hemos leído o escuchado en varias ocasiones, pero hay que afinar más y hay que hacerlo porque podemos cazar mejor.Ahora no hacen falta grandes cargas, ni cartuchos de perdigón muy grueso salvo situaciones muy concretas —recechos largos—, todo lo que necesitamos es un buen cartucho de caza que pare bien a los conejos, evitando que se nos vayan algunos heridos o tocados, pues sin perro será complicado cobrarlos.
Esto hay que tenerlo en cuenta porque si tiramos cerca con esta carga, y salvo que empleemos cartuchos con taco de fieltro o de plástico sin copa contenedora, vamos a fallar más de lo debido. En estos casos siempre 30 gramos, y si es siempre muy cerca, perdigón de octava, blando a ser posible, para parar mejor a los conejos. Tirar con 34 —abren más que los de 32...— o 36 gramos es tirar cartuchos fuera de lógica para las necesidades, y salvo terrenos muy complejos, nunca debemos recurrir a tirar cargas pesadas, menos cuanto más disparos peguemos en la jornada, pues con 30-32 gramos y jugando con los chokes, obtendremos mejores resultados. Además, con el calor, los cartuchos se vuelven más «pegones».
10. El equipo conejero
Ropa ligera siempre, y si podemos, nada de chaleco. Menos aún si es el chaleco que tenemos para cazar en otoño e invierno, pues el calor pasa factura restándonos efectividad con peso innecesario y con ropa de más; colores adaptados al entorno, y ante la duda, colores poco claros, nos confundiremos mejor en el entorno con colores marrones claros o verdes, que con un pantalón vaquero y una camiseta blanca.Cazando en brozas y monte bajo resultan interesante unas polainas ligeras para evitar que nos entren pinchos en las botas, pues tarde o temprano entran y son un fastidio; de todas formas, en verano podemos prescindir de botas con membranas protectoras ante la humedad y la lluvia, y decantarnos por botas de caña alta, ligeras y de suela de media dureza, para poder cazar en monte y llano sin problemas.
jueves 10 de marzo de 2011
CAZA DE JABALI AL ACECHO
CAZA DEL JABALÍ AL ACECHO.
De las diferentes modalidades para la caza del jabalí que existen, todas poseen particularidades que les otorgan un marcado estilo propio y que las hace únicas. Texto: Daniel Stilmann.
La selección de la técnica depende del tipo de terreno, la cantidad de cazadores, la participación de perros, las leyes del país y las preferencias personales del cazador.
Un animal como éste no llega a grande por descuidado. Cuando la cacería es uno a uno, las mejores chances para abatirlo las otorgará un buen aguardo, montado como corresponde.
Dejaremos aquí de lado las técnicas de caza corporativas tales como las batidas y aquellas en las que se emplean perros de rastro y agarre y concentrémonos en los lances en las cuales el cazador enfrenta a solas a su presa.
El acecho, aguardo o emboscada, la más común de las técnicas requiere paciencia, resistencia a las inclemencias climáticas y, por sobre todas las cosas, no es para personalidades ansiosas.
La caza con perros y cuchillo o con armas de fuego exige coraje, habilidad en el manejo del cuchillo y un buen estado físico, además de tener sólidas nociones de equitación en los casos en que se emplea caballería, mientras que el rececho, la forma menos común de cazar suidos, demanda astucia, conocimiento y persistencia. A pesar de sus diferencias todas ellas poseen algo en común; son apasionantes.
El acecho, el tópico que nos preocupa hoy, consiste en algo más que apostarse en el primer lugar de nuestro agrado, esperando que la suerte nos regale un padrillo de aquellos. Aguardar exige del cazador saber como, cuando y dónde apostarse, y en particular como sobrevivir las condiciones del aguardo, que puede ser prolongado, en ocasiones bajo condiciones climáticas adversas.
No cualquier lugar es bueno para armar un apostadero. Hacerlo, por simple que parezca, tiene sus secretos. No menos importante es el poseer una noción cabal de cuando y hasta cuando apostarse. A esto se le suma el hecho de que el jabalí es capaz de desplegar una asombrosa cantidad de trucos para evitar caer en una emboscada, trucos y mañas que el cazador debe conocer para poder anticipar sus movimientos y evitar el esquinazo.
USANZAS Y MODALES DEL JABALÍ.
Comencemos analizando el comportamiento de nuestro invitado de honor, el jabalí, responsable por más de una noche de frío y ansiedad en tierras inhospitas.
Basados en su comportamiento, intentaremos diseñar una estrategia de caza coherente.
Clásico cebadero montado con maíz sobre una pequeña charca. El apostadero sobre uno de los árboles en el fondo es apenas perceptible.
Sus scrofa, jabalí, macareno, guarro, puerco, jabalín o simplemente chancho, como se lo conoce en distintas latitudes, es un animal lleno de virtudes. Entre las más notorias tenemos las siguientes; taimado, rencoroso, paciente, audaz, ágil, tozudo, inteligente, valiente y desconfiado, pero por sobre todas las cosas, con un olfato y oído como para hacer palidecer los nuestros. De lo único que carece es de una visión nocturna de águila, pero se supone que la diurna no es tan mala como se suele decir.
Su hábitat preferido es el de los montes bajos, de hojas caducas, achaparrados y sucios por debajo. En este lugar el jabalí es rey, pero no desprecia otras áreas inaccesibles y de poca o ninguna densidad humana como los bajíos y cangrejales, donde se alimenta de bulbos de plantas acuáticas, crustáceos y peces.
En este tipo de territorios encuentra protección durante el día, al igual que comida. Si dentro del monte existen fuentes de agua es probable que el animal nunca abandone el lugar. Si lo hace será de noche, y sólo por motivos valederos para él como comer, beber, asearse en un revolcadero ó por la presencia de una hembra en celo. Estos dos datos deben de ser tenidos muy en cuenta, ya que forman los pilares de la estrategia de la caza de acecho.
El peso del jabalí en Argentina no supera los 120 kilogramos, que es el peso máximo de sus antecesores españoles, de dónde deriva. El peso promedio de un macho puro y bien desarrollado ronda los 90 kilogramos. Cuando el limite superior es excedido significa que probablemente no estamos en presencia de un animal puro, si no de un mestizo producto de la cruza con cerdo domestico, lo cual ocurre con frecuencia, y que se conocen con el nombre de Sus Scrofa Domestica.
Estos animales son comunes en el área de la costa bonaerense de la Bahía de San Borombón, por lo que se los denomina chanchos costeros, y tambien en la zona de Gualeguaychu, Entre Ríos, pero se los puede hallar en casi todo el territorio argentino y han sido reportados ya hasta el otro lado de la frontera con Brasil.
Suelen alcanzar verdaderos records de peso y tamaño de defensas, superando los doscientos kilogramos, pero es casualmente ese peso, y los colores anormales de su pelaje, que puede presentarse hasta con manchas, lo que delata su origen mestizo.
HÁBITOS DE ALIMENTACIÓN.
El jabalí es un verdadero omnívoro capaz de ingerir raíces, bulbos, frutas de cualquier tipo, granos de trigo, maíz, cebada y avena, hortalizas y otros animales, vivos o muertos, incluyendo insectos, víboras, peces y crustáceos.
Esto debe de ser tenido en cuenta en todo momento, ya que todos aquellos lugares donde se encuentren estos potenciales alimentos son aptos para montar un acecho.
Apostadero aéreo rústico apto para cérvidos y suidos. Las paredes laterales son importantes para ofrecer alguna seguridad al cazador, y para minimizar sus movimientos.
La evolución del color de pelambre del jabalí es la siguiente. Hasta los seis meses de edad presentan un color rojizo a rayas blancas, color del cual deriva el nombre de rayones. Luego sus cerdas se van tornando rojizas, y al año pasan a ser lo que se conoce como bermejos. De allí en mas su pelambre comienza a tornarse mas obscura hasta alcanzar su color definitivo que puede ser negro, marrón obscuro, gris con la punta de las cerdas mas claras o de una tonalidad color canela. En todos los casos las cerdas del lomo son mas obscuras que las del resto del cuerpo.
El diseño anatómico del jabalí le da la apariencia de un robusto cilindro de punta cónica montado sobre cuatro fuertes y cortas patas, con un poderoso tren delantero y anchos hombros, rematado por una aguda jeta. Todo el conjunto se halla recubierto de una piel gruesa y resistente en comparación al tamaño y peso del animal.
La mayoría de los cazadores tiende a pensar que el jabalí presenta una resistencia anormal al impacto, lo cual es un error. Sí bien los machos presentan un engrosamiento de la piel en la zona pectoral, del cuello y de los hombros, el mismo es incapaz de oponer una resistencia coherente a cualquier proyectil moderno. El jabalí esta considerado desde el punto de la caza mayor como un miembro mas del grupo de los animales de piel blanda y no peligrosos.
Si bien este adefesio de la naturaleza nunca ganará premio alguno en concursos de belleza, su extravagante diseño es muy conveniente para lograr un desplazamiento rápido dentro de lugares sucios. Cuando es necesario cubrir terreno sucio rápidamente, el jabalí simplemente busca los matorrales más densos y si es posible con espinas, apunta hacia delante y horada una túnel, dejando atrás, cansado y malherido, a cualquier perseguidor, ventaja que emplea sabiamente buscando las zonas más impenetrables para residir. Por ello, y porque rara vez se deja ver durante el día, intentar atraparlo al rececho, o de a pié y sin perros en estos lugares tiene un destino incierto, por no decir que es una pérdida de tiempo.
El jabalí tiende a desplazarse siempre bajo cobertura y con las sombras. Su estrategia consiste en moverse despacio, utilizando en todo momento el viento para detectar el peligro, y con su oído funcionando en el máximo grado de alerta. En estos dos sentidos esta basado su sistema de detección del peligro, ya que si bien su visión diurna no es mala, la nocturna deja mucho que desear.
Siempre se dijo que los suidos poseen una mala visión. Ultimamente se ha cuestionando esta idea, y se piensa que la visión diurna de estos animales puede ser similar a la del humano.
Esta estrategia de detección del peligro y evasión, si bien altamente efectiva, presenta puntos vulnerables; el hambre y/ó el deseo sexual, y el hecho de que el jabalí depende de la emisión de olores ó sonidos por parte de sus enemigos para poder detectarlos. Y estas fisuras son las que se pueden aprovechar a favor. Pero para ello es preciso poder atraerlo hacia un lugar abierto utilizando algún señuelo, donde la ventaja visual esté de lado del cazador, apostándose fuera del alcance de su olfato y oído.
10 CONSEJOS PARA EL CAZADOR DE CONEJO
10 consejos para cazar conejos en verano
En muchas áreas de caza se ha constatado en los últimos meses un aumento notable en las poblaciones de conejos, con una extraordinaria capacidad repobladora en zonas concretas, caso del sur de Córdoba, donde los daños a la agricultura son muy importantes, y donde este año se ha acusado en gran medida en los viñedos. Como ahora estamos en periodo hábil para cazar conejos, en esta temporada conejera de verano cada vez más habitual y extendida, no está de más pensar en algunos consejos para poder sacar un partido, suficiente a cada una de nuestras salidas al campo, con la escopeta y cartuchos suaves.
¡Al campo!, por fin llegó la fecha esperada para poder salir a vivir las primeras jornadas de caza de esta nueva temporada, y lo vamos a hacer con los conejos, en unos lances vibrantes, siempre inesperados, vibrantes, atractivos y muy dados al disfrute visual por el entorno en el que vamos a cazar, y por hacerlo habitualmente en las horas menos calurosas del día.Y por supuesto, la caza de conejos en verano con nuestros canes, donde excelentes perros de muestra van a dejar claro que tirar media docena de conejos a perro puesto es un verdadero lujo. Aquí van, pues, diez consejos, para cazar mejor en estas próximas salidas.
1. ¿Cuántos? Los que el campo diga
Muchos aficionados piensan que la temporada de caza en verano, o de desconeje como se conoce popularmente en muchas zonas, supone lograr grandes perchas a costa de los conejos nuevos y poco castigados por perros y cazadores, que suelen salir fácilmente de cara a un disparo productivo.2. Cazar despacio siempre atentos
Gran error caminar, paseando por el campo, pensando que el conejo va a salir siempre pisado, en la mata mejor orientada, y ante un claro cómodo para el disparo. O cazamos, o paseamos, pero no siempre estas dos opciones se llevan bien cuando lo que buscamos es llevar unos conejos a la percha.3. Dominar el tiradero
En línea con los comentarios anteriores, hay que insistir en que no hay que decantarse por pasear, por visitar zonas «bonitas» y esperar a que un conejo salte cerca. Podemos dar un paso más, y analizar rápida pero efectivamente un paraje determinado antes de entrar a cazarlo, pues en esta caza es fundamental «ver» el cazadero, y acertar con los disparos. Por ello hay que buscar zonas desde donde controlemos a los conejos que se mueven por lo más bajo, o a los que despacio se van escurriendo hacia arriba, pues las matas a veces nos dejan ver de arriba hacia abajo, pero resultan más problemáticas si vamos cazando por abajo en una zona de ladera o alguna pendiente.4. Tirar a buena distancia
En la temporada de caza de conejos en verano casi todos solemos tirar precipitados y dominando poco las distancias en las primeras jornadas. Y eso quienes cazan varios días, porque quienes a lo sumo salen a cazar en un par de ocasiones en estas fechas —cacerías contratadas—, no llegan a coger bien la distancia ni el ritmo de tiro que esta pieza exige. Nunca nos precipitemos. Raro es que estemos cazando en una zona tan enmarañada como para tener que tirar súper rápido: encarar mal y aculatar inadecuadamente hace que fallemos «inexplicablemente» y esto redunda en los siguientes lances, fallando mucho más de lo normal.Los conejos que se nos arranquen a media distancia dan un momento para encarar y enfilar bien la pieza. Lo demás es adelantar lo justo, poco, pues no suelen ir muy rápidos, y disparar. Así que nada de tirar con la cara levantada ni tres disparos en ráfaga sin sentido. Un disparo bien realizado es un conejo abatido, y tenemos tiempo sobrado casi siempre.
5. ¿Seleccionar el conejo?
Deberíamos hacerlo siempre, y ello por varios motivos; veamos, si cazamos para evitar mayores daños a la agricultura, mejor abatir los conejos adultos que los gazapos, ¿no? A la vez, si cazamos de forma lógica, con un cupo o con el criterio de que debemos dejar suficientes conejos en la zona para el resto de la temporada y para garantizar una buena densidad, ¿a qué viene abatir esos gazapos pequeños que a veces vemos en los cinturones o al vaciar el morral?Cazando al salto se aprecia perfectamente el tamaño de los conejos, cabe la salvedad de que tiremos en zonas muy cerradas de monte bajo y viendo al conejo cruzar entre las matas, sin ver su volumen real; pero quitando estos casos, en una parcela en el llano, o cazando en una ladera o en bancales, se ve claramente el conejo y su tamaño.
En una espera no hay nada más que decir, se sabe a la perfección a qué conejo debemos tirar. y de hecho, en más de un caso se mueven dos o tres juntos, y vemos cómo tienen diferente tamaño, debiendo apuntar siempre al más grande; recechando ocurre igual, si queremos no hay problema alguno a la hora de diferenciarlos.
6. Atentos a laderas y bancales
El monte depara más oportunidades de lo que muchos piensan, pues de forma a veces equivocada hay bastantes cazadores que cazan solamente el llano en estas fechas de verano, huyendo del monte por dos motivos: por la dificultad del disparo con las matas, y porque hay que estar subiendo y bajando...El monte bajo, la falda de un cerro, la ladera de una sierra, ir repasando la franja del monte que linda con los cultivos o con el llano, depara lances vibrantes y muy variados que a menudo nos pueblan la percha con cuatro o cinco conejos logrados a base de tesón y conocimiento del cazadero.
7. Cazando en la sombra
Esto suena a media mañana, a un calor espantoso y a unas ganas locas de beber agua fresca, ¿verdad? Pues no, a media mañana los buscaremos donde están encamados, no donde a nosotros nos gustaría refugiarnos...Entrando temprano por lugares donde hay majanos, hay que aprovechar cuando el sol no ha arrancado aún, pues luego será difícil encontrar conejos fuera. Es algo que también ocurre en las parcelas de olivares, ya que en cuanto el sol aprieta, se sube y las chicharras comienzan su concierto, los conejos reculan en los chuecos, y tiraremos pocos.
Por la tarde conviene repasar las zonas metidas en sombra que lindan con los cultivos, pues muchos conejos estarán sesteando cerca, y se comienzan a moverse para entrar a comer al rato, por lo que aprovecharemos más lances que en pleno monte. Igual ocurre con los arroyos, si podemos cazar en paralelo y amparados por una zona donde no destaquemos, tiraremos más conejos que si vamos a la vista de ellos.
8. El arroyo, en mano
Los arroyos y las linderas con tarayes y otros arbustos tienen siempre conejos, esto está claro, y basta recorrer de forma previa a la apertura de la temporada las zonas aledañas, sobre todo si están sembradas, para percatarnos de la cantidad de daños que ocasionan los rabicortos por allí.No resulta conveniente ni prudente, cazar solo por un lateral del arroyo cuando no vemos la salida de los conejos hacia el otro lado, pero hay un pequeño truco que funciona bien, sobre todo a primera y a última hora del día: cazar retirados del arroyo, primero un lateral, más adelante el otro lado, de vuelta.
Para ello debemos cazar en primer lugar el lado que más facilidad tenga para albergar conejos fuera del cauce del arroyo, y avanzar nosotros lo más discretamente posible, para ver a los conejos que se arranquen hacia el arroyo, y a los que trastean en las inmediaciones disfrutando de la temperatura que no será elevada.
9. Un buen cartucho
Busquemos un buen cartucho, fiable, cómodo, práctico, suave, adaptado a las condiciones generales de tiro que tengamos por término medio en nuestro coto y zona donde cazamos habitualmente. Hasta aquí las generalidades que hemos leído o escuchado en varias ocasiones, pero hay que afinar más y hay que hacerlo porque podemos cazar mejor.Ahora no hacen falta grandes cargas, ni cartuchos de perdigón muy grueso salvo situaciones muy concretas —recechos largos—, todo lo que necesitamos es un buen cartucho de caza que pare bien a los conejos, evitando que se nos vayan algunos heridos o tocados, pues sin perro será complicado cobrarlos.
Esto hay que tenerlo en cuenta porque si tiramos cerca con esta carga, y salvo que empleemos cartuchos con taco de fieltro o de plástico sin copa contenedora, vamos a fallar más de lo debido. En estos casos siempre 30 gramos, y si es siempre muy cerca, perdigón de octava, blando a ser posible, para parar mejor a los conejos. Tirar con 34 —abren más que los de 32...— o 36 gramos es tirar cartuchos fuera de lógica para las necesidades, y salvo terrenos muy complejos, nunca debemos recurrir a tirar cargas pesadas, menos cuanto más disparos peguemos en la jornada, pues con 30-32 gramos y jugando con los chokes, obtendremos mejores resultados. Además, con el calor, los cartuchos se vuelven más «pegones».
10. El equipo conejero
Ropa ligera siempre, y si podemos, nada de chaleco. Menos aún si es el chaleco que tenemos para cazar en otoño e invierno, pues el calor pasa factura restándonos efectividad con peso innecesario y con ropa de más; colores adaptados al entorno, y ante la duda, colores poco claros, nos confundiremos mejor en el entorno con colores marrones claros o verdes, que con un pantalón vaquero y una camiseta blanca.Cazando en brozas y monte bajo resultan interesante unas polainas ligeras para evitar que nos entren pinchos en las botas, pues tarde o temprano entran y son un fastidio; de todas formas, en verano podemos prescindir de botas con membranas protectoras ante la humedad y la lluvia, y decantarnos por botas de caña alta, ligeras y de suela de media dureza, para poder cazar en monte y llano sin problemas.

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